Beirut. EFE y DPA
Al menos tres personas murieron y otras 133 resultaron heridas en la huelga general convocada por la oposición libanesa, que concluyó anoche.
Según fuentes de las Fuerzas de Seguridad Interior, dos de las víctimas perdieron la vida en un barrio de la ciudad norteña de Trípoli durante un enfrentamiento entre partidarios de la Corriente Futuro, encabezada por el diputado Saad Hariri, y seguidores de la oposición, encabezada por el grupo chiita libanés Hezbulá.
Asimismo, en la zona de Batrín, también en el norte, la violencia se cobró una víctima mortal. Los 133 heridos fueron causados por enfrentamientos y disturbios en diferentes zonas del país.
Con la huelga general la oposición libanesa intenta forzar la dimisión del Gobierno del primer ministro libanés, Fuad Siniora, y la convocatoria a elecciones anticipadas. El movimiento de protesta comenzó con el corte de carreteras interurbanas, entre ellas la que conduce desde Beirut al aeropuerto, además de las avenidas de ciudades y pueblos para interrumpir el normal desarrollo de las actividades en todo el país.
El paro resultó en el cierre de negocios, colegios, bancos, instituciones y todo tipo de establecimientos. Anoche, fuentes de la oposición afirmaron que están decididos a proseguir con sus protestas, iniciadas el 1 de diciembre con una sentada simbólica ininterrumpida en el centro de Beirut.
Advirtieron que mantendrán su actitud hasta que se forme un gobierno de unidad nacional y se convoque a elecciones parlamentarias anticipadas.
La huelga general tuvo lugar antes de la Conferencia París III, prevista para el jueves en Francia, y que ha sido organizada para ayudar a Líbano a recuperarse de la guerra con Israel del pasado verano. Sin embargo, la oposición cree que ese foro internacional no está destinado a ayudar al país sino a salvar al gobierno de Siniora.
Anoche el primer ministro instó a la oposición, en un breve mensaje televisado, a trabajar juntos para salvar al Líbano, y dijo que sus manos “continúan abiertas al diálogo para llegar a un acuerdo a través de un debate”.
Por otra parte, exhortó a los diputados a desempeñar su labor para salvar el país, que, dijo, “se encuentra frente a opciones cruciales, tales como vivir juntos y defender los intereses y los derechos de los libaneses, así como la paz con el apoyo de los países amigos”.
Asimismo, se dirigió a los huelguistas, a quienes pidió que sean conscientes de “que les están llevando por una vía contraria a los intereses del país. Miren bien la situación peligrosa que se vive alrededor de nosotros”, subrayó.
“Durante la huelga han sucedido cosas que han superado todos los límites y nos recuerdan los conflictos, la guerra y la tutela”, en alusión a los tres lustros de guerra civil en el país y al control sirio sobre el Líbano. Concluyó diciendo que “las amenazas son una violación a los derechos de los libaneses”.
Lluvia de acusaciones
Desde comienzos de diciembre, los opositores del gobierno realizan una sentada continua delante de la oficina del Primer Ministro, le achacan de incapacidad y le acusan de seguir el dictado del gobierno estadounidense.
El gobierno de Siniora, por su parte, ve en las protestas de la oposición un intento de Siria, la antigua potencia ocupante, de volver a ganar influencia en Líbano. Siria es sospechosa de participar en el atentado que segó la vida del ex primer ministro Rafik Hariri en febrero del 2005.